Reclaman que no se desampare a la familia de un empleado de un taller que murió en accidente
Se trata de Elpidio “Cachito” González, quien pereció aplastado por unos chapones en agosto.

La familia de Elpidio Antonio González, conocido “Cachito”, reclamó por la situación de desamparo en la que quedó sumida cuando perdió la vida al ser aplastado por unos chapones que cayeron sobre él, mientras trabajaba en un taller del barrio Huaico Hondo.
El luctuoso episodio ocurrió el 10 de agosto, cerca de las 14 horas, en la empresa Ferromet, de José Luis Ferro, que está ubicada sobre la avenida Núñez de Prado, entre el Séptimo y el Noveno Pasaje. El accidente ocurrió cuando descargaban desde un camión planchas de metal y la linga que las sostenía se cortó, lo que provocó que la carga cayera sobre él y le causara la muerte a causa de múltiples fracturas.
“Fue una tragedia que destrozó a una familia”, afirmaron, porque “Cachito trabajó durante 43 años en esa empresa”. Pero sus familiares afirmaron que todos esos años “no estuvo registrado”.
“Detrás de esos 43 años había una persona, una historia, una familia y una vida que merecía respeto. Un hombre que salía a trabajar y que tenía derecho a regresar a su casa. Pero Cachito no volvió más. Su familia quedó sumida en un dolor inmenso y, además de afrontar esta pérdida irreparable, hoy tiene que luchar para conseguir respuestas y reclamar los derechos que le corresponden”, se remarcó.
Y puntualizaron que “hay algo que no puede pasar desapercibido: según denuncia su familia, Cachito habría trabajado durante todos esos años sin estar registrado laboralmente. ¿Cómo puede ser que una persona trabaje durante 43 años y que, después de una tragedia semejante, su familia tenga que luchar para que se reconozcan sus derechos?”.
Por eso solicitaron que “se investiguen y se determinen las responsabilidades que correspondan” porque la víctima “era un ser humano que merecía trabajar con sus derechos reconocidos, con condiciones de seguridad y con la dignidad que toda persona trabajadora merece”.
“La familia espera respuestas –reclamaron-. Busca una solución. Necesita que se escuche su reclamo y que se reconozcan los derechos de Cachito. ¿Hasta cuándo tendrá que esperar? Perder a un ser querido de esta manera es un dolor imposible de explicar. Tener que luchar después para obtener respuestas hace que esa situación sea todavía más difícil. Por eso, hoy levantamos la voz por Cachito. Por su historia. Por sus 43 años de trabajo. Por su familia, que merece ser escuchada y acompañada”.
“No estamos afirmando responsabilidades que deben determinarse por las vías correspondientes. Estamos pidiendo que se investigue lo sucedido, que se esclarezcan las circunstancias de su muerte y que se respeten los derechos laborales de quien perdió la vida mientras trabajaba”, finalizaron.



