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El informe que rompe un mito: Santiago del Estero no está entre las provincias con más empleados públicos

Un relevamiento del IERAL de la Fundación Mediterránea expone una realidad que contradice uno de los discursos más repetidos sobre el empleo estatal en Argentina. Tierra del Fuego, La Rioja, Neuquén y Santa Cruz encabezan el ranking, mientras Santiago del Estero aparece lejos de los primeros puestos.

Durante años, el empleo público fue utilizado como argumento para cuestionar la estructura económica y administrativa de distintas provincias argentinas. Santiago del Estero quedó frecuentemente en el centro de esas críticas, asociada a la idea de un Estado sobredimensionado y una dependencia excesiva del empleo estatal.

Sin embargo, los números ofrecen una perspectiva muy diferente.

Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), perteneciente a la prestigiosa Fundación Mediterránea, revela que Santiago del Estero no se encuentra entre las provincias con mayor cantidad de empleados públicos provinciales en relación con su población.

El relevamiento ubica a Tierra del Fuego en el primer lugar, con 141 empleados públicos provinciales cada 1.000 habitantes. Le siguen La Rioja y Neuquén, con 111; Santa Cruz, con 109; Catamarca, con 100; Jujuy, con 83; y Chubut, con 79.

Las cifras muestran que las mayores concentraciones relativas de empleo público provincial se encuentran principalmente en jurisdicciones patagónicas y en algunas provincias del norte argentino.

¿Y Santiago del Estero?

De acuerdo con los datos oficiales correspondientes a 2025, la provincia registra aproximadamente 51,5 cargos públicos provinciales cada 1.000 habitantes, una cifra cercana al promedio nacional, situado en torno a los 50.

El dato adquiere especial relevancia porque Santiago del Estero aparece en el puesto 17 entre las 24 jurisdicciones argentinas, muy lejos de las provincias que encabezan la clasificación.

Pero existe otro elemento que merece atención: entre 2020 y 2025, Santiago del Estero registró una reducción de aproximadamente 8,5 cargos públicos provinciales por cada 1.000 habitantes, uno de los descensos más significativos del período.

Los números también desarman simplificaciones.

El informe muestra que el empleo público provincial no puede analizarse exclusivamente desde prejuicios regionales ni mediante afirmaciones generales sobre las provincias del norte.

También obliga a distinguir entre la cantidad absoluta de trabajadores estatales y su proporción respecto de la población. No es lo mismo tener miles de empleados públicos en una provincia densamente poblada que analizar cuántos existen por cada 1.000 habitantes.

Pero hay una conclusión que surge claramente del relevamiento: Santiago del Estero no integra el grupo de provincias con mayor empleo público provincial por habitante.

En tiempos en los que el debate sobre el tamaño del Estado suele quedar atrapado entre consignas políticas y acusaciones cruzadas, los datos aportan una referencia concreta.

Porque discutir el empleo público es legítimo. Cuestionar su eficiencia también. Lo que no resulta razonable es construir diagnósticos ignorando las estadísticas.

Y cuando los números contradicen un prejuicio, lo que corresponde revisar es el prejuicio, no esconder los números.

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