Ahora en algunos procesos de divorcio de Santiago también se discute quién se lleva las mascotas
Así lo confirmó el juez de Familia, Sebastián Billaud, quien debió pronunciarse en varias causas distintas con esa particularidad.

El juez de Familia I, Sebastián Billaud, confirmó que los acuerdos de divorcio en Santiago del Estero también incluyen ahora acuerdos para determinar quién se queda con las mascotas de las parejas o regímenes de comunicación.
Es decir que en los litigios por la división de bienes, regímenes de visita y de contacto con los hijos, la cuota alimentaria, etcétera, también están presentes las disputas por los animales criados por las parejas separadas.
“Hubo cuestiones relacionadas con animales ya que hoy que una pareja tenga uno o dos animales y se separa, eso se llega a judicializar por conflictos relacionados a con quién queda ese animal. Recuerdo dos casos puntuales que tuve hace poco, donde en un divorcio no se ponían de acuerdo con quién iban a quedar dos perros de raza, caniches, creo que eran”, explicó.

El magistrado dijo que en el caso concreto eran canes que no tenían sus papeles y para cerrar el proceso de divorcio había que llegar a un acuerdo, por lo que se decidió que esos dos caniches permanecieran con la persona que los tenía. “En ese caso he fallado teniendo en cuenta la situación de hecho, ya que esos perros estaban con uno de los miembros de esa pareja y con eso quedó cerrado el problema”, indicó.
“Hubo otros casos –añadió- donde se pudieron de acuerdo para establecer un régimen de comunicación, de una semana cada uno, ante la desvinculación de la pareja respecto de la pareja y se homologó ese acuerdo. Por ahí no hay hijos, pero hay un afecto o hay vínculo o incluso habiendo hijos se comparte el cuidado de esos animales”.
“Teniendo en cuenta hoy en día el tema del cuidado y la responsabilidad parental: en el nuevo Código se hace hincapié en los deberes primero y luego derechos de los progenitores, en donde todo es compartido. Rige un principio de igualdad, porque todo debe ser compartido y se establece el cuidado de las personas menores de edad, de las cuales ambos progenitores tienen que hacerse cargo, pero residir de manera principal en algún domicilio, pero eso a los fines de la organización nada más”.
Billaud reflexionó que los cambios en la sociedad impactan en el fuero de familia: “Siempre es muy complejo. Por eso la dinámica judicial va en una en un sentido y la familiar va en otro, en cuanto a la rapidez. Muchas veces dicen que la Justicia es lenta en algunas cuestiones, pero en familia se ve más porque la dinámica familiar cambia permanentemente”.



