Pensar sin pedir permiso: la Masonería impulsa una cátedra de Librepensamiento en Rosario

Un acontecimiento de enorme trascendencia intelectual y cultural comienza a tomar forma en la Argentina. La Universidad Nacional de Rosario y la Gran Logia de la Argentina impulsan la creación de una Cátedra de Librepensamiento, una iniciativa que promete desafiar dogmas, reivindicar la razón y colocar la libertad de conciencia en el centro del debate académico.
La masonería argentina protagoniza un hecho de fuerte significado histórico. Una institución que durante siglos estuvo vinculada a los grandes debates filosóficos, políticos y sociales del mundo tendrá participación en una propuesta académica dentro de una de las universidades públicas más importantes del país.
La Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones avanzan en un acuerdo para crear una Cátedra de Librepensamiento, que comenzará a funcionar, según lo anunciado, durante el segundo semestre de 2027 en la Facultad de Humanidades y Artes.
La iniciativa representa mucho más que la incorporación de una nueva materia. Constituye un espacio institucional para recuperar una tradición intelectual que reivindica la capacidad del ser humano de pensar por sí mismo, cuestionar las verdades impuestas y construir conocimiento a través de la razón, la investigación y el debate.
El programa abordará el librepensamiento como una corriente filosófica, política y cultural, con especial atención a las relaciones entre religión, poder, conocimiento y sociedad. Desde una perspectiva laica y feminista, abierta a diferentes corrientes epistemológicas, buscará promover el pensamiento crítico y la libertad de conciencia.
La asignatura será optativa para estudiantes de Humanidades y Artes, pero su alcance trascenderá las aulas mediante actividades de extensión universitaria abiertas a toda la comunidad.
El convenio prevé la participación de Pablo Lázaro, presidente de la Gran Logia de la Argentina; Ramiro Dall’Aglio, vicepresidente de la institución; y Alejandro Vila, decano de la Facultad de Humanidades y Artes.
LA RAZÓN FRENTE AL DOGMA
El nacimiento de esta cátedra adquiere particular relevancia en una sociedad atravesada por la polarización política, los enfrentamientos ideológicos y la circulación permanente de discursos que muchas veces pretenden imponer certezas absolutas.
En ese escenario, reivindicar el librepensamiento significa defender un principio esencial: ninguna idea debe considerarse intocable y ninguna autoridad puede reclamar para sí el monopolio de la verdad.
La masonería, históricamente vinculada a ideales de libertad, igualdad, fraternidad y progreso, encuentra en esta iniciativa una oportunidad para proyectar públicamente parte de su tradición filosófica.
Pero el verdadero valor de la propuesta no estará determinado por la institución que participe en su creación, sino por su capacidad para garantizar un espacio genuinamente plural, donde todas las ideas puedan ser examinadas, discutidas y cuestionadas sin condicionamientos.
La universidad pública, por su propia naturaleza, debe constituir uno de los principales ámbitos de esa libertad intelectual.
UN HECHO QUE TRASCIENDE ROSARIO
La creación de esta cátedra podría convertirse en un antecedente relevante para otras universidades argentinas y abrir una nueva etapa de discusión sobre la enseñanza del pensamiento crítico, la secularización, la tolerancia y la convivencia democrática.
En tiempos en los que las diferencias suelen transformarse en enfrentamientos, la posibilidad de debatir sin imposiciones y disentir sin persecuciones recupera una importancia fundamental.
La iniciativa coloca nuevamente sobre la mesa una idea que ha atravesado siglos de historia y que conserva plena vigencia.
El librepensamiento no es una doctrina que deba obedecerse. Es el ejercicio permanente de la libertad de pensar.
Porque una sociedad verdaderamente libre no es aquella en la que todos piensan igual, sino aquella en la que nadie necesita pedir permiso para pensar diferente.
Y allí reside la verdadera revolución del librepensamiento: en comprender que la razón no tiene propietarios, que la verdad no reconoce jerarquías y que la libertad comienza donde termina la imposición de las ideas.



