Ni los perritos se salvan: grave denuncia por amenazas contra Castelli y Ovejero
La comisión directiva de El Montecito de los Canichones denunció hostigamientos, mensajes amenazantes e ingresos irregulares al refugio. Ahora temen que Soledad Castelli y Francisco Ovejero cumplan una presunta amenaza de llevarse animales, medicamentos y otros bienes. Interviene la fiscal Victoria Ledesma.

Un nuevo escándalo sacude a El Montecito de los Canichones, luego de que su comisión directiva formulara una grave denuncia contra Soledad Castelli y Francisco Ovejero por una serie de presuntos actos de hostigamiento y amenazas.
Según la presentación, ambos habrían enviado reiterados mensajes intimidatorios e incluso habrían ingresado anteriormente al establecimiento vulnerando las medidas de seguridad.
Pero lo más alarmante sería la advertencia de que mañana ingresarían nuevamente al refugio para retirar perritos, medicamentos y otros bienes destinados a su cuidado y bienestar.
Desde la comisión directiva fueron categóricos al señalar que ni Castelli ni Ovejero forman parte actualmente de las autoridades de la institución, por lo que cuestionan cualquier pretensión de disponer de los animales o de los recursos del establecimiento.
La denuncia quedó bajo la intervención de la fiscal Victoria Ledesma, ante quien se solicitó una medida urgente de prohibición de acercamiento para evitar nuevos incidentes y garantizar la integridad de los animales y de quienes trabajan en el lugar.
¿HASTA DÓNDE PUEDE LLEGAR UNA DISPUTA CUANDO EN EL MEDIO HAY ANIMALES INDEFENSOS?
Lo que comenzó como un conflicto entre personas amenaza, según la denuncia, con afectar directamente a los perritos que dependen de la atención, los medicamentos y los cuidados diarios del refugio.
Ahora será fundamental la respuesta de la Justicia frente al pedido de protección urgente y el esclarecimiento de los hechos denunciados.
Porque una cosa es disputar el control de una institución y otra muy distinta es poner en riesgo el bienestar de animales que no pueden defenderse.
Mientras la fiscalía investiga las acusaciones, una pregunta queda flotando: ¿quién se hará responsable si las amenazas denunciadas se concretan?



