Judiciales

Soledad Castelli bajo la lupa: Apenas murió El Polaco, apareció una cuenta para donaciones y ahora la acusan de intentar desbloquear su celular con la huella del cadáver

La conducta de Soledad Castelli después de la muerte del Polaco concentra una creciente controversia. Primero, una campaña para recibir dinero que promocionaba sus redes sociales. Luego, una advertencia institucional de Florencia Carol sobre las cuentas no autorizadas. Ahora, una acusación todavía más delicada: Castelli habría intentado quedarse con el teléfono del fallecido y utilizar su huella digital para desbloquearlo.

La muerte del Polaco no solo dejó dolor entre quienes acompañaban su tarea de rescatar animales. También dio paso a una sucesión de episodios que hoy colocan a Soledad Castelli en el centro de serios cuestionamientos.

Lo primero que llamó la atención fue la aparición de una campaña de recaudación inmediatamente después del fallecimiento. Bajo la consigna “Seguimos por el Polaco”, se difundió un pedido de colaboración económica destinado a sostener a más de 800 perros rescatados de El Montecito de los Canichones.

La publicación exhibía una cuenta del Banco Santander, el alias VETERINARIADELSOL739 y referencias a los perfiles @vet_delsol y @sole_castelli.

La vinculación pública de Castelli con aquella convocatoria plantea interrogantes concretos: ¿qué participación tuvo en la organización de la campaña?, ¿quién autorizó la cuenta bancaria utilizada para recibir aportes? y ¿quién quedó a cargo de administrar el dinero?

La controversia adquirió mayor dimensión cuando Florencia Carol, identificada como secretaria de la asociación, comunicó que las donaciones efectuadas a cuentas particulares sin autorización expresa de la comisión directiva no debían considerarse realizadas por canales oficiales. También informó que las cuentas bancarias de la institución estaban bloqueadas.

La comunicación de Carol introdujo una cuestión institucional decisiva: no bastaba con invocar el nombre del Polaco para recaudar fondos; correspondía determinar si existía autorización de la asociación.

Aunque no está acreditado que la advertencia estuviera dirigida específicamente a Castelli ni que la cuenta difundida careciera de autorización, el señalamiento vuelve indispensable esclarecer su participación en la campaña y el destino de los aportes.

PERO AHORA SE CONOCE UNA ACUSACIÓN MUCHO MÁS GRAVE SOBRE LA CONDUCTA DE CASTELLI

Según testimonios difundidos recientemente, Soledad Castelli habría intentado quedarse con el teléfono celular del Polaco y, presuntamente, procurado desbloquearlo utilizando la huella digital del fallecido.

El episodio denunciado habría ocurrido cuando el Polaco ya estaba muerto, aunque la acusación se conoce públicamente ahora.

La conducta atribuida a Castelli, de comprobarse, resultaría especialmente delicada. No se trataría simplemente de conservar un objeto personal, sino de intentar acceder al contenido privado de un dispositivo perteneciente a una persona fallecida.

¿Por qué habría querido quedarse con el celular? ¿Qué pretendía consultar? ¿Contaba con autorización de alguien legitimado para disponer del dispositivo?

Son preguntas que Castelli debería tener oportunidad de responder y que requieren pruebas independientes para establecer qué sucedió.

DOS CONTROVERSIAS, UNA MISMA PROTAGONISTA

La primera gira alrededor de una campaña de donaciones difundida inmediatamente después de la muerte del Polaco, con referencias a las redes de Castelli y una cuenta bancaria cuya autorización institucional debe verificarse.

La segunda, conocida ahora, se refiere al presunto intento de acceder al teléfono del fallecido mediante su huella digital.

No existe hasta el momento prueba verificada que permita vincular ambos episodios como parte de una misma maniobra. Pero los cuestionamientos recaen sobre actuaciones atribuidas a Castelli en circunstancias particularmente sensibles, cuando debía garantizarse tanto el respeto por las pertenencias del fallecido como la continuidad transparente de su obra solidaria.

La situación reclama respuestas precisas: quién promovió la recaudación, quién recibió los fondos, qué autorización existía y qué ocurrió realmente con el celular.

Artículos Relacionados

Volver al botón superior