Piden que se agrave el asesinato de una mujer en el paraje Kilómetro 88
Murió cuando su cuñado la sorprendió y le disparó con una escopeta. Está imputado por homicidio simple, pero la querella pide una figura que permita castigarlo con la perpetua.

Patricia Soledad Ibáñez fue asesinada el 2 de julio de un disparo de escopeta por su cuñado Mario Ezequiel Torrez, en el paraje Kilómetro 88, cerca de la ciudad de Loreto. Pese a que el caso generó conmoción, hasta ahora la causa no tuvo grandes avances y la querella reclama que se agrave la imputación del acusado.
La calificativa que pesa sobre Torrez es homicidio simple, que tiene una pena de 8 a 25 años, mientras que los agravantes permitirían una perpetua. La abogada Micaela Dalmaso aclaró que “vamos a instar un cambio de calificativa porque como mínimo existe alevosía. El homicida actuó sobre seguro, conocía a la víctima y sus rutinas, porque vivía a escasos 50 metros”.
“La esperó porque sabía que ella en algún momento iba a buscar agua y le pegó un tiro de escopeta en la puerta de su casa. Entendemos que actuó aprovechando ese estado de indefensión de la víctima que el mismo generó: ella no tuvo posibilidad de defensa ni reacción alguna. Su hija relata que cuando escucha el disparo ella sale corriendo y ve cómo él, cuando se alejaba, vuelve a cargar la escopeta. Cuando encuentran el arma estaba cargada y tenía más cartuchos disponibles. Todo eso en un contexto donde ya existía violencia”, explicó la letrada.
En ese sentido, recordó que el propio Torrez amenazaba a las mujeres y que les había dicho que “construiría un nicho para su padre o para cualquier otro”, lo cual cumplió.

Marta Coronel Gallardo indicó que en un primer momento intervino la fiscal de Género, Silvina Paz, pero en la actualidad es llevada adelante por Delitos Comunes, con intervención de Cecilia Guido. “Se están tomando testimoniales, pero nosotras, más allá de constituirnos como querellantes, vamos a instar a que se tomen más”. Por ejemplo, se aguarda que declare en el Ministerio Público Fiscal el testigo directo del crimen: el esposo de la víctima y hermano del victimario, Gil Torrez.
“Esto no fue un hecho casual: está inmerso dentro de una violencia intrafamiliar, con antecedentes previos de hostigamientos y amenazas, por lo que consideramos que debe ponerse en un contexto”, con lo cual remarcó que “hay que investigar si esto fue un femicidio”.
“No fue un homicidio simple, de eso estamos seguras. Y creemos que se debe seguir investigando con la misma diligencia y si hay que cambiar la calificativa nosotras lo vamos a instar, porque es lo que corresponde”, expresó.
Karina Ibáñez, por su lado señaló que el posible móvil sería la creencia de Torrez de brujerías que recibía de las mujeres de la zona, por lo que acusaba a varias, entre ellas su cuñada.
También recordó que no es el primer asesinato brutal de la familia Torrez: en 2002, un primo del autor de ese asesinato mató a una prima en La Plata, por lo que fue llamado por la prensa como “el loco de la calesita”, quien después de cumplir su pena vino al Kilómetro 88, donde vivía con el acusado.



