Consumo en caída: los argentinos comen 5 kilos menos de carne que el año pasado
Un informe sectorial confirmó una fuerte reducción en la ingesta de carne vacuna por habitante. El encarecimiento del producto y el deterioro del poder adquisitivo inclinaron la demanda hacia alternativas más económicas como el pollo y el cerdo.

El consumo de carne vacuna en la Argentina —histórico termómetro del nivel de vida y la mesa familiar— registró una nueva contracción. Según los últimos datos difundidos por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo per cápita acumulado durante el último año experimentó una caída de 5 kilos por habitante, ubicándose en uno de los niveles más bajos de los registros recientes.
La retracción refleja el impacto directo del aumento de precios de los cortes vacunos y el reajuste general en el presupuesto de los hogares frente al costo de la canasta básica alimentaria.
Cambios en el patrón de consumo y sustitución de proteínas
-
Caída per cápita: La ingesta anual por habitante se redujo sensiblemente al pasar de los niveles previos a un promedio que marca 5 kilos menos por persona en el acumulado de 12 meses.
-
Sustitución hacia otras carnes: Ante la disparidad de precios, las familias desplazaron parte de la demanda hacia la carne aviar (pollo) y porcina (cerdo), opciones que mantienen valores más accesibles por kilogramo en las carnicerías y supermercados.
-
Menor actividad en mostrador: Comerciantes del rubro reportan compras con menor frecuencia y la preferencia por cortes económicos para guisos o picada, reduciendo la venta de cortes de primera categoría para asado o milanesas.
El panorama de la industria cárnica
Desde el sector industrial señalaron que, si bien la faena y la oferta ganadera se mantuvieron estables, el enfriamiento de las ventas en el mercado interno contrasta con la dinámica del mercado de exportación, donde los envíos al exterior continúan absorbiendo una parte del volumen no colocado en el consumo doméstico.



