El presidente del Superior Tribunal sostuvo que la Justicia de Paz es una institución con historia y proyección
La propuesta involucra al Poder Judicial y al Ministerio de Justicia y DD.HH., para que jueces de Paz medien en conflictos comunitarios que se suscitan en el interior.

El presidente del Superior Tribunal de Justicia, Federico López Alzogaray, brindó un mensaje en el marco de la Jornada “Justicia Cerca”, oportunidad en la que agradeció al gobernador, Elías Suárez y a la ministra de Justicia y Derechos Humanos, Matilde O´MIll, por haber rubricado un convenio de cooperación para facilitar el acceso a Justicia a los habitantes del interior santiagueño.
Su discurso, en el SUM del Ministerio de Justicia, sostuvo: “En esto de repensar el Estado, hay momentos en que las instituciones necesitan volverse sobre sí mismas, no para abandonar a aquellos que la constituyen, sino para preguntarse si las herramientas con las que han sido creadas siguen siendo capaces de defender a la sociedad de hoy”.
“Desde esa perspectiva, debe entenderse el proceso que estamos impulsando desde el Poder Judicial, en torno a la Justicia de Paz. Junto al Ministerio de Justicia hemos decidido articular una acción conjunta con un propósito concreto: hacer que las capacidades existentes en el territorio, puedan conectarse, coordinarse y actuar con mayor eficiencia, frente a las situaciones que allí se presentan.
En este proceso, los Juzgados de Paz, coordinados por el Centro de Justicia de Paz (CEJUPAZ), adquieren una dimensión que excede el cumplimiento de una competencia determinada.
Se constituyen en puntos de observación y de intervención inmediata sobre una realidad que conocen de primera mano, las de sus propias comunidades.
Y esto no es algo ajeno a la historia de la institución. La Justicia de paz de nuestra provincia tiene raíces profundas en nuestra tradición institucional de las antiguas alcaldías coloniales, pasando por los jueces pedáneos, jueces de aguas y otras formas de autoridades, vinculadas a la organización de los territorios y sus comunidades.
Encontramos una constante; la necesidad, la necesidad de que determinadas funciones de justicia puedan ejercerse allí donde transcurre la vida cotidiana de las personas. En estas provincias, como la nuestra, la historia tiene una particular significación. La Justicia de Paz no solamente ha permanecido en el tiempo, sino que ha ido incorporando funciones y responsabilidades que le permiten hoy intervenir en dimensiones notariales, jurisdiccionales y de composición de conflictos.
Pero quizá, lo más valioso que conserva de aquella tradición, no sea una competencia determinada, sino una condición, que es la de estar inserta en la comunidad.
El juez de Paz conoce el territorio en el que actúa, conoce sus distancias, sus particularidades, sus vínculos y muchas veces las circunstancias que rodean un conflicto, incluso antes de que este conflicto llegue a convertirse en una situación legal. Esta condición constituye hoy un recurso institucional que reivindicamos.
Por eso, fortalecer la Justicia de Paz no significa simplemente ampliar funciones, significa reconocer una capacidad que ya existe y generar las condiciones para que pueda desarrollarse de manera coordinada, capacitada y eficaz.
CEJUPAZ nace y trabaja en ese sentido, como un ámbito de coordinación, promoción, acompañamiento y articulación, capaz de vincular la experiencia de cada Juzgado de Paz con una política judicial, que mira al territorio en su conjunto.
No se trata solamente de llevar la institución hacia las personas; se trata de reconocer que parte de la Justicia ya está allí, en cada comunidad y que nuestro desafío es fortalecerla, conectarla y dotarla de herramientas para que pueda responder, de manera adecuada a una necesidad social
Porque hay instituciones cuya fortaleza no reside en su tamaño ni en su ni en la complejidad de sus estructuras, sino en su capacidad de comprender aquello que ocurre en el lugar donde reside.
Y la Justicia de Paz tiene esa singularidad, es una institución con historia, pero también con proyección, una institución arraigada en el territorio que hoy estamos convocados a fortalecer”.



