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A 36 años del crimen de María Soledad, su madre mantiene vivo el reclamo de justicia

Ada Rizzardo recordó a su hija, habló de las amenazas que recibió durante la investigación y cuestionó que todavía existan interrogantes sobre uno de los crímenes que conmocionó al país. “La voy a defender hasta el último día de mi vida”, afirmó.

A 36 años del asesinato de María Soledad Morales, su madre, Ada Rizzardo, continúa reclamando justicia y defendiendo la memoria de su hija, cuya muerte provocó una profunda conmoción en Catamarca y tuvo repercusión nacional.

Ada recordó a María Soledad como una adolescente alegre, cariñosa y con proyectos. Tenía 17 años y cursaba el último año de la secundaria cuando fue asesinada, el 8 de septiembre de 1990.

“Yo voy a seguir y voy a seguir adelante. Le doy gracias a mi hija y la voy a defender hasta el último día de mi vida”, sostuvo la mujer al recordar la lucha que emprendió después del crimen.

Una noche que terminó en tragedia

María Soledad había salido la noche anterior junto a sus compañeras para participar de una fiesta destinada a recaudar fondos para el viaje de egresados. Dos días después, su cuerpo fue encontrado a la vera de la Ruta Nacional 38.

La investigación determinó que la adolescente había sido víctima de un violento ataque y que, antes de su muerte, había estado con Luis Tula, quien mantenía una relación con ella y fue condenado por su participación en el hecho.

El caso quedó marcado por las sospechas de encubrimiento y por los vínculos de algunos de los acusados con sectores de poder de Catamarca. La investigación y las posteriores movilizaciones transformaron el crimen en un símbolo de la lucha contra la impunidad.

Los condenados

La Justicia condenó a Guillermo Luque a 21 años de prisión y a Luis Tula a nueve años por sus responsabilidades en el crimen. Ambos recuperaron la libertad años después.

El expediente también quedó asociado a las denuncias sobre irregularidades y presuntos encubrimientos que rodearon la investigación inicial, en un contexto en el que los principales acusados eran señalados por sus conexiones con familias vinculadas al poder político provincial.

“Yo no les tengo miedo”

Ada Rizzardo también recordó las presiones y amenazas que recibió durante aquellos años. Según relató, intentaron convencerla de que dejara de participar de las marchas que exigían el esclarecimiento del crimen.

Las movilizaciones, encabezadas por la religiosa Martha Pelloni, se convirtieron en una de las imágenes más recordadas de aquella época y marcaron un antes y un después en la sociedad catamarqueña.

“Yo no les tengo miedo”, recordó Ada que respondió frente a quienes intentaban intimidarla.

A 36 años del crimen, la madre de María Soledad sostiene que su lucha continúa. “La asesinaron y la masacraron dos veces: física y moralmente”, afirmó, al insistir en la necesidad de preservar la memoria de su hija y mantener vivo el reclamo de justicia.

Ada Rizzardo frente al ataúd de su hija, María Soledad. (Foto: gentileza Clarín / Mario Quinteros)

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