Cultura

San Cayetano y Santiago del Estero: la provincia donde comenzó una devoción que hoy moviliza a millones de argentinos

Cada 7 de agosto, miles de fieles se acercan a iglesias y santuarios para pedir o agradecer a San Cayetano, el patrono del pan y del trabajo. Aunque nació en Italia hace más de cinco siglos, pocos conocen que la devoción al santo tiene un profundo vínculo con Santiago del Estero, una de las primeras puertas de entrada de su culto al actual territorio argentino.

En la provincia, la festividad se vive con especial fervor en la Capilla San Cayetano, ubicada en Avenida Belgrano Norte y Gorriti, y también en la parroquia de Avenida Colón Sur 2599, donde durante la jornada se desarrollan misas, procesiones y actividades religiosas con una importante participación de fieles.

Un santo nacido en Italia que conquistó el corazón de los argentinos

San Cayetano, cuyo nombre era Cayetano de Thiene, nació en Vicenza, en la antigua República de Venecia, en 1480. Estudió en Padua y posteriormente en Roma, donde inició una intensa vida religiosa que lo llevó a fundar la Orden de los Clérigos Regulares, conocidos como los Teatinos.

Más tarde desarrolló gran parte de su obra pastoral en Nápoles, por entonces bajo dominio de la corona española, convirtiéndose en una de las figuras más importantes de la Iglesia de su tiempo por su dedicación a los pobres, los enfermos y los trabajadores.

Fue canonizado en 1671 por el papa Clemente X y, con el paso de los años, su devoción cruzó el Atlántico junto con la evangelización española.

Santiago del Estero, una pieza clave en la historia de la devoción

La llegada de San Cayetano a estas tierras está estrechamente ligada a Santiago del Estero, una de las ciudades más antiguas del país y punto de ingreso de numerosas tradiciones religiosas durante la época colonial.

Desde allí comenzó a difundirse lentamente su culto en el actual territorio argentino, proceso que más tarde encontraría un impulso decisivo gracias a Santa María Antonia de San José, la santiagueña conocida como Mama Antula.

La primera santa argentina llevó la devoción a San Cayetano hasta Buenos Aires mientras recorría el antiguo Virreinato del Río de la Plata promoviendo los Ejercicios Espirituales de San Ignacio.

El origen del santuario de Liniers

Décadas más tarde, la obra iniciada por Mama Antula fue continuada por la Madre Agustina Cepeda y otras religiosas, quienes impulsaron la construcción del templo dedicado a San Cayetano en el barrio porteño de Liniers, hoy considerado el principal santuario del santo en la Argentina.

De acuerdo con las investigaciones del historiador Enrique Robira, el templo comenzó a consolidarse a fines del siglo XIX y, desde la década de 1930, empezó a recibir una creciente cantidad de peregrinos. Con el tiempo, la imagen del santo con espigas de trigo se convirtió en el símbolo de quienes rezan por el pan, el trabajo y la protección de sus familias.

Una celebración que también se vive en Santiago

Mientras miles de personas peregrinan cada año hacia Liniers, Santiago del Estero mantiene viva una tradición centenaria con celebraciones en honor a San Cayetano.

Este 7 de agosto, las actividades religiosas se desarrollan en la Capilla San Cayetano de Avenida Belgrano Norte y Gorriti y en la parroquia ubicada sobre Avenida Colón Sur 2599, donde los fieles participan de misas, procesiones y muestras de fe para agradecer y pedir por trabajo, salud y bienestar.

Así, la provincia reafirma su lugar en la historia de una devoción que, nacida en Europa, encontró en Santiago del Estero uno de los primeros caminos para convertirse en una de las expresiones religiosas más importantes de la Argentina.

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