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La combi policial que mató a dos personas no tuvo ninguna falla mecánica, según pericia

Esta semana se realizó un control mecánico del vehículo que causó dos muertes y dejó dos heridos. También se abrieron celulares y se analizó el legajo médico del conductor.

La combi de Guardia de Infantería conducida por Jonathan Giménez, a quien acompañaba Nahuel Salto, se encontraba en perfectas condiciones mecánicas la noche del 18 de junio, cuando atropelló y mató a Sergio Gordillo y Yohana Ibáñez, además de herir a su hija de 8 años y al DJ Miguel Ángel Debs, según indicó una fuente que asistió a la pericia realizada por Gendarmería Nacional.

 

La investigación tuvo en estos días una serie de medidas relevantes para la causa abierta contra los dos efectivos, que esa noche salieron de Fandet por calle Antenor Álvarez y embistieron a los motociclistas que aguardaban el cambio de semáforo a metros de avenida Lugones. La pareja que se dirigía hacia el Cepsi para obtener un turno oftalmológico para su hija murió arrollada, mientras que su hija se salvó milagrosamente y días después fue dada de alta, aunque con serias lesiones. También logró sobrevivir el disck-jockey, que volvía de realizar un trabajo de cerrajería y atinó a correrse cuando vio por el retrovisor que el móvil no frenaba, aunque de todas formas fue golpeado y voló varios metros.

Esta prueba es considerada clave porque echa por tierra cualquier factor atribuible al una falla del vehículo. La otra hipótesis es que Giménez haya sufrido un episodio dentro de un cuadro de epilepsia, como esgrimió su defensa en la indagatoria y reforzó Salto en su versión de los hechos, cuando dijo que el conductor quedó como ausente y él apenas pudo evitar que chocaran manipulando el volante, mientras intentaba despabilarlo a cachetadas y gritos.

 

Los frenos del vehículo se encontraban en condiciones, como así también el freno de mano, según indicó una fuente que participó de la prueba realizada en la División Sustracción de Automotores, en la vieja terminal de ómnibus.

 

También se supo que la combi tenía el tanque de combustible lleno, lo cual llamó la atención de las querellas puesto que según la versión de los policías iban a reabastecerse para realizar un procedimiento horas más tarde.

 

Por otro lado, las partes revisaron el legajo médico de Giménez, quien desde 2018 habría aquejado dolencias, que con el paso de los años se acentuaron, hasta que en marzo de este año sufrió un desmayo y terminó internado en el hospital Independencia. Pese a eso, el jefe de Infantería Ignacio Zurita lo mantuvo como conductor, incluso para viajes largos al interior, según señaló semanas atrás el defensor de Giménez, Néstor Urquiza. A raíz de esto, Jefatura de Policía dispuso removerlo de ese cargo y una auditoría sobre Reconocimiento Médico Policial, por considerar que Giménez debería haber sido desafectado de la conducción de vehículos.

 

Además, el fiscal Mauricio Abramczuk ordenó la apertura de los celulares de los dos imputados por doble homicidio culposo agravado y lesiones graves, que todavía continúan detenidos, aunque en los próximos días se deberá revisar su situación en una audiencia donde se determinará su prisión preventiva o la excarcelación.

 

 

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