El presidente de Bolivia se niega a renunciar y anuncia cambios en su gabinete
El gobierno de Paz enfrenta desabastecimiento, presión social y una creciente tensión política, mientras recibe respaldo internacional y rechaza llamados a elecciones anticipadas.

En plena crisis política y social, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, comunicó este miércoles la decisión de reordenar su gabinete y crear un consejo económico y social para enfrentar la ola de protestas, bloqueos y enfrentamientos que mantienen cercadas las ciudades de La Paz y El Alto. Paz aseguró que el nuevo equipo buscará ser más ágil y cercano a la ciudadanía, con capacidad de escucha y respuesta ante un escenario agravado por el desabastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos.
“Tenemos que reordenar un gabinete que tiene que tener una capacidad de escucha (porque) el presidente no puede estar en todas partes, el presidente no podrá resolver todos los problemas”, dijo Paz.
El mandatario fue tajante: “No habrá negociación” con sectores a los que calificó como “vándalos”. La postura del Ejecutivo quedó marcada por los hechos violentos registrados el lunes en La Paz, cuando manifestantes intentaron ingresar a la Plaza Murillo, sede del Palacio de Gobierno, y hubo saqueos y destrozos. “Bolivia vive un punto de inflexión, un cambio de convivencia y de cómo el Estado y la democracia se desarrolla en el país”, describió.
Rodrigo Paz descartó renunciar a la presidencia pese a la presión de las protestas y bloqueos. El mandatario reafirmó que cumplirá su mandato y no cederá ante las exigencias de dimisión. “Estaré cinco años para reordenar el país”, dijo.
“No confundamos sectores con algunas individualidades o personas que están con la motivación de que la democracia sea interrumpida”, agregó el mandatario en referencia a las ideas que tienen algunas alianzas derrocar el gobierno electo hace seis meses.
Rodrigo Paz no especificó la fecha en que realizará los cambios en su gabinete. “Ya sabrán ustedes aquellos cambios”, describió a los periodistas.
La tensión en las calles de las principales ciudades del país se intensificó tras la escalada de protestas que, en sus primeras etapas, surgieron como reclamos sectoriales y sindicales, pero derivaron en una exigencia directa de renuncia al presidente. Las movilizaciones, impulsadas principalmente por la Federación de Campesinos ‘Tupac Katari’, la Central Obrera Boliviana y sectores afines al exmandatario Evo Morales, instalaron un bloqueo indefinido de carreteras en el departamento de La Paz y extendieron la presión a otras regiones, según destacó Infobae.

Habría ya entre 4 y 6 muertos, aunque el gobierno sostiene que serían personas que no pudieron llegar a los hospitales para atenderse por los bloqueos. También se estima en 30 los heridos por los enfrentamientos.
Muchas familias recurrieron a envíos aéreos desde otras regiones para abastecerse, en medio de un operativo aéreo de emergencia respaldado por aviones Hércules de Argentina.
La situación interna sumó un capítulo internacional tras el pronunciamiento del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien manifestó el apoyo de su país al gobierno de Paz y rechazó todo intento de desestabilización. Rubio remarcó que Washington no permitirá que líderes democráticamente elegidos sean derrocados por la vía de la violencia o acciones ilegales.
“Que nadie se confunda: Estados Unidos apoya firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia. No permitiremos que criminales y traficantes de drogas derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro continente”, sostuvo Rubio.



