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La primera licenciada en Educación Intercultural Bilingüe reivindicó la educación pública y el quichua

Fue uno de los momentos más emotivos del acto de colación de egresados de la UNSE.

En el marco de la 112° colación de grado de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, uno de los momentos más emotivos y significativos de la ceremonia estuvo marcado por el discurso de Regina Gómez Nazar, primera egresada de la Licenciatura en Educación Intercultural Bilingüe (EIB) de la Facultad de Humanidades.

 

Su intervención trascendió rápidamente el carácter protocolar del acto y se convirtió en una profunda defensa de la universidad pública, de las lenguas originarias y del conocimiento entendido como una construcción colectiva atravesada por historias, territorios y derechos.

 

“Nadie llega sola o solo a una colación. Nadie se recibe en soledad”, expresó al comenzar su mensaje frente a autoridades, docentes, estudiantes y familias reunidas en el Paraninfo de la UNSE. “Cada título lleva nombres que no siempre aparecen escritos, pero que están ahí. En la memoria, en el cuerpo y en la historia de cada una y cada uno”.

 

A lo largo de su discurso, Regina insistió en la idea de que el recorrido universitario no puede pensarse únicamente desde el mérito individual, sino también desde las políticas públicas, las instituciones y las luchas colectivas que hacen posible el acceso a la educación superior.

“La educación no es una mercancía ni un privilegio individual”, sostuvo, al tiempo que definió a la universidad pública como “un derecho, una conquista y una posibilidad histórica”.

 

En un contexto nacional atravesado por fuertes debates en torno al financiamiento universitario y el sistema científico, la flamante egresada también dejó una clara posición política en defensa de la educación pública.

 

“Hoy, cuando el gobierno nacional desfinancia, desprestigia y agrede a la educación, a la ciencia y a la universidad pública, este acto adquiere una dimensión política profunda”, afirmó.

 

Más adelante, agregó una de las frases más aplaudidas de la jornada: “La educación pública no se entrega, la educación pública no se negocia y jamás van a poder destruir la ciencia argentina porque no se destruye aquello que un pueblo ha construido colectivamente”.

 

Uno de los momentos más conmovedores llegó cuando compartió parte de su historia familiar. “Soy nieta de una quichua nacida en Matará y analfabeta. Soy hija de docentes rurales”, dijo emocionada antes de recibir su diploma.

Desde ese lugar, explicó que convertirse en la primera egresada de la Licenciatura en Educación Intercultural Bilingüe no representa solamente un logro personal, sino también la apertura de nuevas posibilidades para otros estudiantes.

 

“Soy la primera egresada de mi carrera. Pero esa primera vez no la pienso como un mérito individual, sino como una puerta que ha empezado a abrirse”, expresó.

 

Otro de los ejes centrales de su intervención fue la reivindicación de la lengua quichua y su incorporación al ámbito universitario.

 

“La quichua no es una lengua detenida en el pasado ni una pieza de museo. La quichua es una lengua viva”, sostuvo. Y añadió: “Que la lengua quichua ingrese a la universidad es una cuestión política, histórica y ética. Es disputar siglos de silenciamiento”.

 

Además, llamó a construir una universidad más abierta a los territorios y a los saberes comunitarios. “La universidad no debe ir al territorio solo a extraer datos. Tiene que dejarse interpelar y aprender con otras voces”, señaló.

 

El cierre de su mensaje sintetizó el espíritu de toda la intervención y dejó una de las reflexiones más potentes de la ceremonia: “Mientras una universidad pública siga de pie, va a haber un pueblo capaz de pensarse a sí mismo. Mientras nuestras lenguas sigan vivas, va a haber memoria. Mientras haya quienes defiendan el derecho a saber, va a haber futuro”.

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