Santiago y otras ciudades ajustan tarifas ante la crisis del sistema de colectivos
La caída de pasajeros, el encarecimiento de insumos y la quita de subsidios nacionales desatan una ola de incrementos en los precios de los pasajes.
El sistema de transporte público del país atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años en distintas provincias argentinas, afectado por la caída de pasajeros, el aumento de costos operativos y la reducción de subsidios nacionales.
En Santiago del Estero y La Banda, los concejales consensuaron una suba del 22% en el boleto urbano, que pasará de $1.140 a $1.390. La última actualización había sido en diciembre de 2025. Desde los cuerpos deliberativos señalaron que la medida responde al incremento de costos, la caída en la venta de boletos y la falta de envío de fondos compensatorios por parte del Gobierno nacional.
La situación se replica en otras ciudades del país. En Bahía Blanca, el Concejo Deliberante aprobó un aumento escalonado que llevará la tarifa plana de $1.545 a más de $1.800 en una primera etapa, con futuras actualizaciones ligadas a la inflación.
En Esquel, el boleto pasará de $1.200 a $1.600 y luego a $1.800 desde julio. La oposición cuestionó el proyecto al considerar que no contempla el impacto económico sobre las familias en un contexto de crisis.
Por su parte, en San Miguel de Tucumán, los empresarios del transporte impulsan una fuerte suba que elevaría el boleto mínimo de $1.250 a $2.400, mientras los trabajadores del sector afrontan demoras y pagos salariales en cuotas.
Además, en la provincia del Chaco, la empresa ERSA suspendió a decenas de choferes como parte de la crisis que atraviesa el servicio.



