Ciencias

Los beneficios comprobados de la risa: qué dice la ciencia sobre su impacto en la salud

En el marco del Día Mundial, expertos explican cómo el humor puede reducir la ansiedad, mejorar la respuesta inmune y favorecer la longevidad

“La risa, remedio infalible” es una icónica sección de humor y chistes de una revista estadounidense. Y son diversos estudios científicos los que han confirmado que la risa desempeña un papel fundamental en el bienestar emocional y en la salud física, según investigaciones revisadas por la Asociación Estadounidense de Psicología.

El Día Mundial de la Risa, celebrado cada primer domingo de mayo, es una buena oportunidad para promover una mayor conciencia sobre los beneficios emocionales y físicos de reír. Según los especialistas, sus efectos van más allá del alivio inmediato del estrés y se consolidan como claves para fortalecer la inmunidad y la longevidad.

Una revisión sistemática de estrategias basadas en el humor para abordar temas de salud publicada en la revista Australian and New Zealand Journal of Public Health concluyó que la risa podría ser la mejor medicina para llevar una vida saludable.

Según el doctor Diego López de Gomara, psiquiatra de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), la risa tiene algo de “pequeño milagro”.

“Por un instante, la risa relaja la rigidez con la que solemos percibirnos a nosotros mismos y al mundo. Es como si desactivara el peso que acompaña a nuestras preocupaciones y generara una sensación de alivio tangible, casi física”, describió.

“La risa desestabiliza e interrumpe. Allí donde predominan ideas fijas, problemas persistentes o preocupaciones recurrentes, puede irrumpir un quiebre repentino que afloja la tensión. No es casual que, en ocasiones, la risa surja cuando algo pierde el peso que tenía instantes antes: funciona como una descarga. También es irreverente, porque derriba del pedestal aquello que parecía intocable y nos recuerda que no todo es tan solemne como creemos”, explicó López de Gomara.

El médico psiquiatra resaltó que la risa introduce una distancia. “Nos separa del problema y nos permite ver lo que nos pasa desde otro ángulo. No elimina los problemas, pero los vuelve más llevables y más humanos. Les quita el carácter absoluto que a veces los vuelve insoportables”, plantea.

Según su mirada, la risa no se piensa ni se programa: ocurre. “Aparece sin pedir permiso y por eso tiene ese efecto tan particular. Es una gracia, nos llega. Nos saca, por un instante, del control constante en el que solemos vivir. No es poca cosa. Por un momento el mundo y nosotros podemos ser un poco absurdos”, expresó el doctor.

Por su parte, Martín Barrera Oro, licenciado con honores en la Universidad de Buenos Aires (UBA), psicólogo clínico en la Fundación Aiglé y docente en la UBA, señaló que es importante aclarar que la risa no es medicina en sentido estricto.

“No cura enfermedades por sí sola, no reemplaza tratamientos médicos ni psicoterapéuticos. Sin embargo, desde hace ya más de 70 años, la gelotología -del griego gelos, risa- estudia las repercusiones de la risa en el cuerpo humano, y está claro que produce efectos fisiológicos y clínicos muy valiosos, especialmente como intervención complementaria para modular el estrés, el dolor, la ansiedad, la respuesta cardiovascular, algunos marcadores inmunológicos, la calidad de vida y la tolerancia al tratamiento en situaciones de enfermedad”, señaló el licenciado.

Y destacó el rol de la risa terapéutica en entornos hospitalarios, que comenzó en Suiza, país donde residió. “La Fondation Théodora de Suiza fue pionera en introducir formalmente los Doctores de la Risa (Giggle Doctors), paralelamente se incluyó la práctica del yoga de la risa, y desde hace ya varias décadas se contratan artistas que han recibido una formación especializada y trabajan como profesionales remunerados”.

Por otro lado, comentó que Argentina también es pionero en la institucionalización del humor. “La figura del payaso hospitalario se plasma en experiencias como Payamédicos y Alegría Intensiva. En psicoterapia, particularmente en lo que a mi práctica concierne, utilizamos el humor, la risa y una técnica llamada media sonrisa, que consiste en elevar las comisuras de los labios, lo cual, mediante mecanismos de retroalimentación facial, puede favorecer la tolerancia al malestar”, describió el experto.

Y añadió que en adultos mayores la risa se ha relacionado con un mayor bienestar a través de la interacción social y una mejora en el estado de ánimo, y la calidad de sueño. “Pero es en el caso de la pediatría hospitalaria la evidencia es significativa”.

“Las intervenciones con clowns terapéuticos se han utilizado para reducir ansiedad prequirúrgica, miedo ante los procedimientos, dolor percibido, resistencia a prácticas médicas y malestar asociado a la internación, promoviendo un proceso más humanizado y facilitando una mayor cooperación de los niños en los procedimientos médicos”, destacó Barrera Oro.

Beneficios inmediatos: sistemas cardiovascular, muscular y cerebral

La risa genera una serie de cambios fisiológicos positivos que se observan desde sus primeras manifestaciones. Según la Clínica Mayo, produce los siguientes efectos:

Beneficios a corto plazo:

-Estimula muchos órganos y aumenta las endorfinas que se liberan en el cerebro.
-Activa y reduce la respuesta al estrés. “Puede aumentar y luego disminuir la frecuencia cardíaca y la presión arterial. ¿El resultado? Una sensación agradable y relajada”, afirma la clínica.
-Calma la tensión. La risa ayuda a relajar los músculos, lo cual puede ayudar a reducir algunos de los síntomas físicos del estrés. “Se han estudiado efectos sobre la respiración y la relajación muscular. Reír implica una serie de exhalaciones rítmicas, contracciones diafragmáticas y movimientos corporales que, luego del episodio de risa, pueden dejar una sensación de distensión, lo cual puede favorecer una respuesta cardiovascular más flexible”, explicó el psicólogo.

Artículos Relacionados

Volver al botón superior