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La madre de un alumno del colegio La Asunción afirma que sería injustamente acusado de amenazas escolares

En el contexto de la oleada de amenazas en establecimientos escolares, la madre de un estudiante cuestionó que sería señalado como responsable “en base a rumores”.

M.E.Z., madre de un alumno del colegio La Asunción, reclamó a las autoridades de la congregación Hermanas Dominicas que se revea la estigmatización que sufre su hijo tras la aparición de una amenaza de tiroteo en el establecimiento, como parte de la oleada en la provincia y el país.

 

La mujer envió una comunicación a través del abogado Eduardo Javier Leiva donde manifestó su “profunda preocupación por la situación que viene atravesando mi hijo dentro del establecimiento”.

 

“En los últimos días, en un contexto general de alarma social por amenazas escolares difundidas públicamente, mi hijo habría comenzado a ser observado, señalado y tratado como eventual responsable de hechos gravísimos, sin que exista —hasta donde esta parte conoce— elemento serio, concreto y verificable alguno que justifique semejante sospecha”, cuestionó.

 

“Resulta alarmante –advirtió- que, frente a una situación delicada, algunos adultos opten por la comodidad de la sospecha antes que por la seriedad de la investigación. Señalar a un menor por impresiones, comentarios o miradas no sólo es impropio: también puede causar daño emocional”.

La madre del alumno es representada por el abogado Javier Leiva.

La madre del alumno dijo que su hijo “se encuentra angustiado, asustado y afectado por el clima generado, sintiéndose hostigado dentro del ámbito donde debería recibir contención, educación y seguridad”.

 

Por eso remarcó que “cuando los adultos reemplazan pruebas por rumores y prudencia por pánico, aparece la injusticia; desde hoy T. y su madre están representados por el Dr. Leiva, y donde algunos improvisaron sospechas, ahora deberán responder con hechos. Es preocupante que algunos adultos confundan prevención con persecución. Una escuela prestigiosa no debería funcionar a base de rumores”.

 

A través de su abogado solicitó formalmente que se le informe si existe alguna imputación concreta, hecho puntual o evidencia objetiva vinculada a su hijo.

 

De igual modo, exhortó el cese de inmediato cualquier señalamiento informal o trato estigmatizante.

 

Asimismo, subrayó que toda intervención respecto del alumno sea comunicada previamente a su familia, al tiempo que exigió que se arbitren medidas de resguardo emocional y pedagógico y se convoque reunión formal con directivos a la mayor brevedad.

 

“La escuela está llamada a educar, no a etiquetar; a proteger, no a presumir culpabilidades infantiles sin sustento”, consignó, al tiempo que advirtió que “se reserva los derechos que pudieran corresponder para la protección integral de mi hijo”.

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