Agravan la imputación de la enfermera Monetti por la muerte de la psicopedagoga Leyría
La fiscalía se basó en nuevos elementos para achacarle muerte por dolo eventual, lo que se suma a la acusación por hurto de medicamentos del hospital regional y aplicación de estupefacientes.

La fiscal María Eugenia Callegaris agravó la imputación contra la enfermera Macarena Monetti Giménez a homicidio simple por dolo eventual –por obrar pese conocer el riesgo de muerte- de la periodista y psicopedagoga Patricia Leyría, ocurrido el 3 de abril de 2025 en su casa del barrio San Germés.
Monetti fue indagada el miércoles pasado, en compañía de sus abogados Carla León y Gabriel Coronel Chalfón, pero prefirió no declarar por consejo de su defensa, hasta conocer la evidencia en su contra.
La fiscalía la notificó de que se le atribuye haber sustraído fentanilo y midazolan de la Sala 5 de Oncología del hospital regional Ramón Carrillo, donde prestaba servicios como contratada, para realizar aplicaciones particulares a cambio de dinero.

En particular, se sostiene que entre el 28 marzo y el 3 de abril del año pasado le aplicó en tres oportunidades fentanilo a Leyría, quien padecía fibromialgia, con un costo de $8.000 cada ampolla. Pero el último de esos días, entre las 22:50 y 23:30, “sin contar con prescripción médica ni receta le suministró vía inyectable en la mano derecha midazolan 15 mg/3ml y fentanilo 0,05 mg/ml en proporciones intolerables para la vida de Leyría”.
Callegaris sostuvo que esa dosis “le provocó un abrupto desmejoramiento de su salud, provocando apnea prolongada que determino un paro cardiorrespiratorio y su muerte en cuestión de minutos”. La fiscal le reprochó que le aplicó esa fuerte medicación “a sabiendas de que la colocación domiciliaria de fentanilo y midazolam, fuera del ámbito controlado de las instituciones de salud implicaba crear un riesgo no controlado, a la vez que lo hizo sin control médico y por vía intravenosa por punción en mano derecha, lo que produjo el acceso inmediato al torrente sanguíneo generando una acción directa y potenciada de los fármacos que determinaron la muerte”.
Además, añadió que la enfermera obró “con conocimiento cabal de enfermedades prexistentes de la víctima como obesidad y antecedentes de patologías respiratorias, lo cual implico traspasar los límites de su praxis profesional asumiendo una conducta que generó un riesgo extremo para la víctima con conocimiento cuanto menos eventual que su accionar podía resultar adecuado para ocasionar su muerte”.



