Comenzaron a juzgar al único acusado por el golpe millonario al empresario Canllo
El damnificado reconstruyó la secuencia del asalto que sufrió en 2022. Los otro cuatro implicados ya fueron condenados en un juicio abreviado, al que el acusado no adhirió en el último minuto.

Un tribunal comenzó a juzgar este martes a Adriel Shlwiman Escobar, como único acusado del asalto millonario contra el empresario Daniel Canllo, ya que otros cuatro asaltantes ya recibieron condena en un juicio abreviado.
Escobar no aceptó el abreviado a último momento, pese a que había firmado el acuerdo de las partes, por lo que ahora enfrenta un juicio oral y público con la asistencia de un defensor oficial. Por eso es que no llegaron a este proceso los coimputados Bruno Misael Herrera (31), del B° Mariano Moreno; Lucas Soria (36), del B° Siglo XIX; Gastón Maximiliano “Boga” Soria (el “cerebro”), 33, del B° 750 Viviendas; y el cordobés, José Alberto Miranda.

Sialle contó que el 10 de mayo de 2022, por la siesta, se encontraba en su empresa de perforaciones de agua, en avenida Belgrano casi Solís: “En ese momento había al lado una confitería y salgo a pedir un café, como habitualmente pedía. Entro a mi oficina y a los 5 minutos me traen el café, pasa el mozo y me lo deja en el escritorio. Yo estaba acomodando una plata en ese momento. Se va el mozo y cierra la puerta. Cuando quiero ir a cerrar la entrada, como siempre lo hacía, entran dos personas con barbijo y sacan una pistola y me apuntan”, relató.
“Yo no me olvido –remarcó- porque pensé que era un chiste, me parecía. Y me dicen ‘al fondo, al fondo, al piso’ y me llevan a mi oficina, a unos 10 metros (…). Me acuestan boca abajo en el piso y me atan con precintos largos y la boca me tapan con una cinta de embalar gris”.

“Ahí tenía una caja con plata, al costado de donde me tiran. Primero me apuntaba uno y después el otro, con la misma pistola, porque me tenían que atar. Y uno gritaba ‘Central Córdoba, Central Córdoba, el Negro Víctor, avisale, que aquí no se meta con la familia’ y golpeaba con la pistola. La cuestión es que en un momento, me empiezan a pedir la llave de la caja fuerte que estaba tapada con un cuadro. Yo quería que se lleven lo que estaba en la mesa y se vayan, y estaba acostado sobre la llave. Les digo que la tenía debajo de la panza y me pegan un golpe, no me acuerdo, y sacan dólares y euros y se van”, relató.

La hipótesis de las fiscales Eugenia Callegaris y Celia Mussi y de la querella a cargo de Carla León y Gabriel Coronel Chalfón es que Canllo fue traicionado por su empleado, Gastón Soria.
Esa tarde, Soria llegó agitado al Parque Norte, donde una cuadrilla realizaba una perforación, con tanto apuro que saltó la reja, sin esperar a que le abrieran. A continuación se excusó por no tener sus equipos consigo y les dijo que iría a buscarlos a la oficina de la zona sur. Entró, vio a Canllo solo y salió, para aparentemente dar una señal a los asaltantes que esperaban en las inmediaciones.
Coronel Chalfón explicó que la causa tenía 5 imputados por el delito de robo doblemente calificado por el uso de arma en poblado y en banda, y como 4 de ellos firmado el juicio abreviado como coautores de esos delitos con penas de entre 7 y 8 años, quedó uno de ellos que ha comenzado a ser juzgado”
También señaló que existió “un plan previo, como que vamos a demostrar en el tribunal a lo largo del debate con los videos, conversaciones anteriores, hechos, también posteriores, donde quedó determinado que cada uno tenía un dominio pleno de sus actos, que eran hechos actos concatenados, que cada uno cumple un rol fundamental sin el cual ese plan delictivo no puede haberse llevado a cabo”.

Además, añadió que “de las declaraciones de uno de ellos, Miranda, antes el plan era secuestrarlo a Canllo, pero después, asesorado, habrían determinado que sea un robo (…). Uno de los imputados, Gastón Soria, me manifestó que había hablado con un abogado antes y después del hecho. Y antes del hecho durante más de tres veces, o sea, evidentemente han tenido un soporte legal sobre las consecuencias posibles de esos actos”.
Asimismo, Coronel Chalfón añadió que Canllo manifestó que lo ubicaba el acusado porque “andaba en unos trabajos con Gastón Soria, con la persona que ha ideado todo el plan criminoso”.
En el caso de Soria, aclaró que no era empleado estrictamente, sino que “hacía trabajos casuales de perforación específica, que consistía en de bajar una bomba con una maquinaria especial a través de un caño galvanizado”.
En la audiencia también declaró un testigo que salió de la oficina de Canllo y que “escuchó cuando Soria hablaba con un abogado y que lo vio llegar al Parque Norte y destruir el teléfono con el cual había realizado la llamada, después del hecho. Y después ha declarado otro empleado que contó que Soria llegó solo, que vuelve como a propósito a buscar lo que se había olvidado en el negocio de Canllo e ingresa por el frente del local y no por atrás, como debería hacerlo normalmente”.
Del botín total, se lograron recuperar parcialmente unos 9.800 dólares y $12 millones pesos, aproximadamente.



