Petros obtuvo la prisión domiciliaria tras una caldeada audiencia
El empresario fue beneficiado por presentar problemas de salud, al igual que su padre. Hubo fuertes cruces con la fiscal.

El empresario Ramiro Petros obtuvo este miércoles el beneficio de la prisión domiciliaria, con la condición de cubrir una fianza de $50 millones, mientras continúan las investigaciones por varias causas por estafa en su contra, que tienen como coimputada a su expareja, Soledad Castelli.
La resolución fue tomada por el juez de Control y garantías, Héctor Salomón, tras una audiencia por momentos caldeada, con numerosos cruces entre Petros y la fiscal Luciana Jacobo, que llevaron al magistrado a advertir en varias ocasiones que la suspendería si no se atemperaban los ánimos del acusado.
El juez tuvo en cuenta los informes forenses sobre problemas cardíacos del imputado, como así también de salud de su padre, el médico y exministro de Salud, Ernesto Petros.

La fiscal describió una compleja maraña de operaciones de compra y venta de automóviles de alta gama y transacciones financieras que se desmoronaron, con múltiples denuncias contra Petros por unos $500 millones, quien fue detenido a principios de año en Ezeiza, al retornar de Miami, donde se había radicado.
Jacobo sostuvo que Petros le habría proporcionado cheques electrónicos –endosados por él- a Castelli y que en mayo de 2025 le pidió a la contadora que sacara un préstamo del banco Santander por $20 millones para pagarle al denunciante Silva. “No hay prueba de eso” y “eso es secreto bancario”, adujo Petros, mientras la fiscal exhibía chats entre ambos imputados y remarcaba que se autorizó el levantamiento del secreto bancario para acceder a los movimientos.
La fiscal indicó que Petros manejaba las cuentas familiares, sobre todo de su padre, para emitir esos valores. Y sostuvo que Castelli le pidió un préstamo al financista Carlos Silva, que cubrió con los e-cheques que le entregó Petros, que a la sazón resultaron sin fondos, por lo que lo denunció en octubre.

Jacobo también citó chats intervenidos donde Castelli le rogaba que “no la abandonara y la dejara con las deudas”, que Petros reconoció que “era suya”, pero lo mismo se fue a vivir a Miami para “conseguir dinero”, por lo que consideró que habría una intención estafatoria y que el imputado reconocía sus implicancias.
Cuando Silva comenzó a desesperar por la falta de pago fue citado por Castelli, quien estaba con Petros y “le dijeron que trabajaban con gente pesada para simular una empresa y hacerla crecer”, pero el financista se negó a participar. Dijo que en total lo estafaron por $139 millones, después que también recibiera cheques de Esteban Wayembergh, quien se los había entregado a Petros por la compra de un vehículo y tampoco tenían fondos.

Pero Jacobo también indicó que Petros se presentó en la concesionaria Sodo Sports, donde propuso comprar “una flota” de vehículos de alta gama a cambio de valores y otros automóviles de gama baja. Su dueño, Ricardo Sodo Toranzo, declaró y dijo que si bien se trataba de una operación inusual, aceptó después que Petros cumpliera con los primeros pagos y se le entregaron 2 Mercedes Benz y un Audi Q3, que salieron a su nombre y de sus familiares. “No debo un peso”, masculló Petros.
Ese Audi a nombre del hijo de Petros fue motivo de discordia porque Mauricio Corbalán dijo habérselo comprado con una entrega de $50 millones, pero cuando quiso registrarlo se dio con que también estaba en trámite en Tucumán, por una Miguel Viola, quien, a su vez dijo habérselo adquirido al exempresario de la noche.

La fiscal también citó una causa por estafa en la jurisdicción Banda, contra una mujer de apellido Balaguero, acusada de estafa contra una persona identificada como Fernández por la venta de un automóvil Vento. Ese vehículo habría sido pagado con cheques endosados por Petros, quien luego denunció el robo de esos valores, y el Vento terminó en Buenos Aires entregado como parte de pago.
Jacobo dijo que en septiembre del año pasado Petros y el abogado Rolando Castellanos se presentaron en la concesionaria de Sodo para entregar 3 vehículos comprados en la concesionaria Hyunday con cheques del abogado y un préstamo de una financiera. Pero los pagos se incumplieron y Sodo dijo que “entendió que todo habría explotado por los aires”, con un perjuicio de entre 70 y 80 mil dólares.
Otra causa fue iniciada por Virginia Kraft, cuñada de Petros, quien dijo haberle entregado un VW Up y dinero de un préstamo a cambio de un vehículo, que luego le fue secuestrado.

Petros, a su vez, enrostró a la fiscal Jacobo no haber profundizado sus denuncias, sin citar siquiera a Castellanos, de quien dijo que “es el principal estafador e invocaba a la madre jueza (por Olga Gay de Castellanos)”. En ese sentido, lo volvió a cuestionar por haberse quedado, supuestamente, con un juicio millonario en un caso de abuso sexual: “Le dije a Castelli (que era su apoderada) que le pague $112 millones y le da $225 millones, no sabe sumar la contadora, pero necesitaba una autorización especial para eso y no me podía vender el juicio”, donde estaba en juego una indemnización del demandado Ernesto Gómez. Jacobo le contestó que todas sus denuncias habían sido registradas y derivadas a otros fiscales.



