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En la UNSE reconstruyen historias de estudiantes y docentes universitarios perseguidos en la Dictadura

El voluntariado “Historias Recuperadas” es una propuesta orientada a reconstruir trayectorias de quienes fueron perseguidos, expulsados o cesanteados durante la última dictadura.

En el marco de los 50 años del último golpe de Estado en Argentina, el trabajo sostenido de investigadores de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) vuelve a cobrar relevancia, no solo por su aporte en los juicios por delitos de lesa humanidad en la provincia, sino también por su proyección hacia las nuevas generaciones a través de iniciativas de formación y voluntariado.

 

Así lo destacó la antropóloga Pilar Velázquez Jozami, becaria doctoral del equipo de Estudios en Derechos Humanos del el Instituto de Estudios para el Desarrollo Social (Indes), quien coordina el voluntariado “Historias Recuperadas”, una propuesta orientada a reconstruir trayectorias de estudiantes y docentes universitarios que fueron perseguidos, expulsados o cesanteados durante la última dictadura.

 

“El aporte de los investigadores de la universidad a los juicios se remonta a hace muchos años y ha sido fundamental”, explicó Velázquez Jozami en diálogo con Radio Universidad. En ese sentido, detalló que la participación se estructuró en distintos niveles: la reconstrucción del contexto histórico de la dictadura en Santiago del Estero, la identificación de responsables y cadenas de mando, y la elaboración de informes y peritajes que contribuyeron al desarrollo de las causas judiciales.

 

Además, subrayó que integrantes de la universidad participaron como “testigos de concepto” en los juicios, aportando marcos interpretativos desde las ciencias sociales que permitieron ampliar la comprensión jurídica de los hechos.

 

Este trabajo se vio posibilitado por convenios de colaboración científica firmados desde 2014 entre la Facultad de Humanidades, organismos de memoria y el Ministerio Público Fiscal, en un proceso que también estuvo acompañado por políticas públicas de acceso a la información y desclasificación de archivos.

 

En ese marco, el voluntariado impulsado junto a la Comisión de la Memoria del CONICET propone trasladar esa experiencia al ámbito formativo, acercando a estudiantes -incluso del nivel secundario- a los procesos de investigación en derechos humanos.

 

“Nos interesa despertar la curiosidad y el compromiso de quienes no vivieron esa etapa, encontrar formas de que puedan identificarse con esas historias”, señaló la investigadora.

 

El trabajo del equipo incluyó el análisis de documentos desclasificados de la ex Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y del archivo de la D2, así como entrevistas a ex presos políticos. A partir del cruce de estas fuentes, se lograron identificar al menos 27 casos de docentes y estudiantes de la UNSE que fueron víctimas de persecución durante la dictadura.

 

Los documentos analizados -actas, legajos, expedientes e informes de inteligencia- permitieron reconstruir no solo las trayectorias individuales, sino también las lógicas de funcionamiento del aparato represivo en la provincia. “Los archivos son prueba de las relaciones de poder y de cómo se operativizó la represión. En muchos casos, esos informes eran el sustento para posteriores detenciones o secuestros”, explicó.

 

Una de las particularidades del voluntariado fue su carácter formativo: estudiantes de Sociología y Trabajo Social participaron en instancias de entrevistas, análisis documental y cruce de información con registros oficiales, accediendo por primera vez a herramientas concretas de investigación.

 

“Fue una experiencia muy rica, porque no solo trabajaron con fuentes diversas, sino que también pudieron aprender a interrogar los archivos, a analizarlos como objeto de estudio en sí mismo”, destacó Velázquez Jozami.

 

En un contexto donde el debate sobre la memoria sigue vigente, desde el equipo subrayan la importancia de sostener estas líneas de trabajo. “Hay una necesidad de seguir construyendo memoria, verdad y justicia, y de transmitir estas experiencias a las nuevas generaciones, para que puedan comprender la magnitud de lo ocurrido”, concluyó.

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