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A más de un mes del arancel cero, los celulares no bajaron como se esperaba

La eliminación del arancel representa un alivio parcial dentro de una estructura de costos más amplia.

A más de un mes de la eliminación definitiva del arancel de importación para celulares, dispuesta por el Decreto 333/2025 y vigente desde el 15 de enero, los precios en Argentina no registraron la baja prometida.

Según un relevamiento publicado por el medio especializado iProfesional, los valores en las principales cadenas y plataformas de comercio electrónico se mantienen prácticamente sin cambios, salvo promociones puntuales.

El informe comparó precios del 14 de enero —un día antes del arancel cero— con los del 19 de febrero en modelos de alta gama de marcas como Apple, Samsung, Motorola y Xiaomi. La conclusión fue clara: no hubo reducciones significativas y, en algunos casos, incluso se registraron aumentos o falta de stock.

¿Por qué no bajaron los precios?

Una de las principales razones es el stock. Los equipos que hoy se venden ingresaron al país antes de la eliminación del arancel, por lo que aún incorporan la estructura de costos anterior. La reposición con mercadería importada sin ese tributo llevará tiempo y recién podría impactar en los valores en los próximos meses.

Además, el arancel no era el único impuesto. Aunque el Derecho de Importación Extrazona pasó al 0%, los celulares siguen pagando IVA (21%), Impuestos Internos, tasa de estadística y percepciones impositivas.

Según datos citados en el informe, la carga tributaria total ronda hoy el 29% del valor del equipo, lo que limita una baja abrupta en los precios finales.

A esto se suma el costo financiero. En Argentina, gran parte de las ventas se realizan en cuotas y el llamado “costo financiero total” suele estar incorporado en el precio de lista. Incluso en planes sin interés, ese costo ya está incluido en el valor exhibido, lo que encarece el producto respecto de otros mercados con menor inflación y tasas más bajas.

De este modo, la eliminación del arancel representa un alivio parcial dentro de una estructura de costos más amplia. El impacto en el bolsillo podría verse recién hacia el segundo trimestre del año, cuando ingresen nuevos stocks y la competencia entre marcas presione a la baja los valores. Por ahora, el “arancel cero” sigue siendo más una señal económica que una rebaja visible en las góndolas.

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