“Estar sentado todo el día es tan nocivo como fumar”: la advertencia de Conrado Estol
El neurólogo analizó los factores asociados a la longevidad y a la calidad de vida.

El neurólogo Conrado Estol abordó los desafíos de la longevidad y compartió estrategias para “vivir más y mejor”. Frente a un escenario donde el acceso a la información médica es instantáneo, Estol resaltó: “Nunca fue tan fácil saber qué hace bien y qué hace mal. El problema está en qué hacemos con esa información”.
Durante su intervención, Estol desmenuzó datos globales y analizó las paradojas del bienestar contemporáneo: “Hoy tenemos los resultados de congresos médicos en tiempo real. Antes, para un médico era una odisea acceder a una revista científica. Ahora, la inmediatez es total”.
Para el neurólogo, hay una nueva conciencia sobre la longevidad: “Los jóvenes dicen: ‘Voy a vivir cerca de cien años, pero no quiero llegar como veo que está la mayoría de la gente grande hoy’”.
En su análisis, el médico explicó cómo cambió la expectativa de vida: “En 1960, era de sesenta y nueve años. Hoy, en los países de altos ingresos, promedia ochenta y cinco. En la Argentina y Estados Unidos, la expectativa es similar, incluso más baja que en Europa o Japón”.
“Japón lidera porque no hay obesidad y porque sus tradiciones son fundamentales. La alimentación consciente empieza en el colegio, desde chicos aprenden a comer despacio y con inteligencia”, dijo Estol.
El neurólogo también advirtió sobre las paradojas regionales: “En nuestra región, la comida saludable es más cara que en Norteamérica. Comer bien cuesta cuatro coma ocho dólares por día acá, contra cuatro en Estados Unidos o Canadá”.
En este contexto, subrayó el cambio de paradigma en salud: “No es una moda hablar de longevidad y bienestar. La nueva medicina es ir dos pasos adelante, no cuatro atrás curando cuando ya es tarde. El objetivo es prevenir antes que tratar”.
Estol aportó una mirada precisa sobre la progresión del envejecimiento: “Entre los veinte y los treinta años, el cuerpo envejece muy lentamente. Entre los cincuenta y los ochenta, el proceso se acelera mucho. Por eso es clave intervenir con hábitos sanos cuanto antes, pero nunca es tarde para empezar”.



