La ultraconservadora Takaichi acelera el giro militar de Japón con su victoria electoral
Con una mayoría récord en el Parlamento, la primera mujer en liderar el país impulsa una agenda de defensa sin precedentes desde la posguerra, en medio de tensiones con China.

La victoria electoral de Sanae Takaichi marca un hito sin precedentes en la historia política de Japón. El Partido Liberal Democrático (PLD) asegura un dominio total del Parlamento tras los comicios legislativos del domingo. El presidente de EE.UU., Donald Trump, fue uno de los primeros en felicitarla.
Los reportes oficiales indican que la formación alcanza por sí sola los 316 escaños en la cámara baja. Esta cifra supera con holgura los 261 asientos que definen la mayoría absoluta en un cuerpo de 465 miembros.
Se trata de un récord histórico desde la fundación del partido en 1955, el cual deja atrás la marca de 300 escaños que obtuvo el difunto primer ministro Yasuhiro Nakasone, en 1986.
Takaichi manifiesta su plena disposición para ejecutar sus ambiciosas políticas de derecha tras este respaldo popular masivo. El éxito rotundo relega a un segundo plano los escándalos de financiación y de índole religiosa que afectaron la imagen del partido en el pasado reciente.
El perfil de la nueva mandataria rompe con la tradición de la nación asiática. Takaichi es la primera mujer que asume el mando del ejecutivo japonés. Su identidad política es ultraconservadora y muchos analistas la comparan con Margaret Thatcher por su firmeza característica.
Su lema de campaña es la promesa de “trabajar, trabajar, trabajar”. Este estilo directo y duro resuena con fuerza entre los votantes jóvenes, quienes antes mostraban un total desinterés por la política nacional.
La mandataria asume el cargo en un contexto de tensiones regionales y desafíos económicos persistentes. A pesar de las críticas hacia su agenda, que algunos sectores consideran divisoria, su popularidad se mantiene en niveles récord.
La estrategia de convocar elecciones anticipadas solo tres meses después de su inicio de gestión rinde los frutos esperados para el oficialismo.
El nuevo mapa legislativo debilita de forma drástica a la oposición. La alianza entre el Komeito, de tendencia pacifista, y el Partido Democrático Constitucional, de corte liberal, sufre un retroceso severo. Estas fuerzas proyectan una reducción a la mitad de su representación parlamentaria previa.
En contraste, el Partido de la Innovación de Japón emerge como el socio estratégico ideal para el PLD. El líder del JIP, Hirofumi Yoshimura, afirma que su agrupación servirá como un “acelerador” para las reformas de Takaichi.
Ciudadanos como Akihito Iwatake ven con buenos ojos este cambio. Iwatake expresa que el partido se había vuelto demasiado liberal en años previos y que la nueva inclinación conservadora es un resultado positivo para el país.
En materia de seguridad, Takaichi propone una revisión profunda de las políticas de defensa para el mes de diciembre. Su objetivo central es el refuerzo de las capacidades militares ofensivas. Esto implica el fin de la prohibición histórica sobre las exportaciones de armas.
La meta es el alejamiento de los principios pacifistas que rigen desde la posguerra. La primera ministra justifica estas medidas ante el aumento de la tensión con China. Su postura respecto a Taiwán es clara: sugiere una posible intervención militar si Pekín intenta una toma por la fuerza.



