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Advierten por la pérdida de soberanía tras el acuerdo con EE.UU. por minerales raros

Especialistas cuestionaron el acuerdo entre Argentina y Estados Unidos por la explotación de minerales críticos.

El reciente acuerdo firmado entre Argentina y Estados Unidos para la explotación de minerales raros despertó fuertes cuestionamientos de especialistas en geopolítica, ambiente y economía, quienes advierten que profundiza un modelo extractivista dependiente y compromete la soberanía sobre recursos estratégicos.

Según un análisis publicado por Página/12, el convenio se inscribe en una disputa global entre potencias por el control de materias primas críticas y consolida una alineación geopolítica que deja a los recursos nacionales como moneda de cambio, con altos costos económicos, ambientales y sociales para el país.

Pía Marchegiani, responsable del área de Política Ambiental de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), señaló que el acuerdo debe leerse en el marco de una competencia internacional creciente entre Estados Unidos, China y otras potencias, y alertó que hoy los minerales críticos se destinan prioritariamente a la seguridad y la industria militar antes que a la transición energética.

En la misma línea, el investigador del Conicet Bruno Fornillo sostuvo que la subordinación a las necesidades estratégicas de Estados Unidos implica una “pérdida absoluta de soberanía”, al profundizar un esquema jurídico-minero que facilita la entrega de minerales al norte global sin encadenamientos productivos ni control local.

Los especialistas también advirtieron sobre los riesgos ambientales y sociales asociados al avance acelerado de proyectos extractivos en provincias con reservas de litio, cobre y tierras raras, donde —según remarcan— los estudios de impacto suelen resultar insuficientes ante la urgencia por atraer inversiones.

El acuerdo establece que Argentina priorizará a Estados Unidos como socio comercial y de inversión, mientras la Casa Rosada se comprometió a agilizar trámites mediante el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Para los críticos, el esquema beneficia a grandes empresas extranjeras y elites locales, con escaso impacto en empleo, desarrollo tecnológico y valor agregado nacional.

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