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EE.UU. reformula cargos contra Maduro y mantiene imputaciones por narcoterrorismo

Está alojado en una prisión de Nueva York junto a su esposa, Cilia Flores. Volverá a presentarse en la corte el 17 de marzo.

Hace un mes, el 3 de enero pasado, las fuerzas estadounidenses capturaron en Caracas al depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien desde entonces permanece recluido en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, en Nueva York, sin acceso a internet ni teléfono y bajo estricta custodia judicial. Su próxima audiencia está prevista para el 17 de marzo en un tribunal federal de Manhattan, donde enfrenta cargos vinculados con narcotráfico y narcoterrorismo.

El mayor giro en el proceso judicial se produjo en los escritos de la Fiscalía estadounidense: la acusación contra Maduro ya no lo califica como líder del llamado “Cartel de los Soles”, la presunta organización de narcotráfico con la que se vincularon históricamente los cargos originales. En su lugar, el Departamento de Justicia describe ese entramado no como una jerarquía criminal formal, sino como un “sistema de clientelismo” y una “cultura de corrupción” alimentada por el narcotráfico, según el periódico TN.

El término Cartel de los Soles proviene de la prensa venezolana y hace referencia a los símbolos en las charreteras de los altos oficiales del Ejército supuestamente implicados en redes de corrupción y tránsito de drogas. En la acusación original de 2020, esa expresión aparecía hasta 32 veces y describía a Maduro como su cabecilla, mientras que en el texto actual apenas se menciona dos veces.

A pesar de esta modificación, la Fiscalía mantiene en su contra y en la de su esposa, Cilia Flores, imputaciones graves por conspiración para importar cocaína, narcoterrorismo y posesión de armas, entre otros delitos. Según las autoridades estadounidenses, hay indicios que apuntan a protección institucional, apoyo logístico y coordinación con redes criminales, aunque ahora buscan sustentar esos cargos con hechos concretos más allá de la existencia de una organización cartelizada.

Expertos consultados por medios internacionales sostienen que el cambio de estrategia responde a la dificultad de probar ante un tribunal que existió una estructura criminal organizada bajo liderazgo único, y no simples actos de corrupción estatal vinculados al tráfico de drogas. En tanto, Maduro se declaró inocente ante el juez y calificó su situación de “prisionero de guerra”.

El caso ha generado debate en la comunidad jurídica y política regional, ya que Estados Unidos, así como varios países de la región habían designado anteriormente al Cartel de los Soles como grupo terrorista, aunque ahora esa definición se pone en tela de juicio frente a la revisión del Departamento de Justicia.

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