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Salta: investigan la muerte de un quinto soldado del Ejército Argentino

El adelanto de autopsia arrojó que sufrió una falla cardiorrespiratoria. Tenía 25 años, una esposa y una hija.

La alarma por los numerosos casos de fallecimientos prematuros de jóvenes soldados en el Ejército Argentino vuelve a activarse esta semana con la confirmación de una muerte más en la ciudad salteña de Tartagal, en circunstancias que todavía están bajo investigación. La víctima de este viernes por la mañana fue un hombre de 25 años que formaba parte del Regimiento de Infantería de Monte 28, y que tenía una esposa y una hija pequeña.

 

Tras horas de conmoción y hermetismo, el informe forense determinó que el soldado voluntario de 25 años falleció por una insuficiencia cardiorrespiratoria, descartando la existencia de un hecho violento, según indicó El Tribuno a última hora de este viernes.

 

El soldado no se había presentado a trabajar esta mañana de viernes, y tampoco había dejado ninguna señal al respecto, situaciones que no eran habituales y que llamaron la atención de sus pares y superiores, indicó el diario El Tribuno. Así, cuando unos uniformados acudieron a su domicilio para esclarecer el misterio, se encontraron con el trágico desenlace.

 

Tras constatar que el soldado se encontraba sin vida, dieron inmediato aviso a la policía de Salta, que se hizo presente en el lugar y dispuso una consigna policial para preservar la escena. Luego, llegó la Policía Federal por tratarse de un integrante de una fuerza nacional. Asimismo, se restringió el ingreso al inmueble. La familia aguarda los resultados de las actuaciones judiciales.

 

El padre del soldado fue el primero en ser notificado de la triste noticia. Según informó el diario salteño, el hombre declaró en primera instancia que no sabía qué pudo haber ocurrido. Además, contó que su hijo llevaba varios años en la institución y tenía intenciones de continuar su carrera militar.

 

En esta línea, El Tribuno reunió testimonios de diferentes allegados al joven, que describieron que el hombre se había incorporado al Ejército siendo muy joven, alrededor de los 18 o 19 años, y era conocido en el barrio por su trato respetuoso y su vínculo cercano con su familia.

 

En cuanto a la esposa y su pequeña hija, el diario afirma que no se encontraban en la ciudad en los últimos meses, y detalló que tras enterarse de la muerte del joven, regresaron a Tartagal.

 

La investigación del caso quedó a cargo del fiscal penal Gonzalo Vega. En el domicilio intervino el Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF).

 

 

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